sábado, 12 de septiembre de 2015

El postre es innecesario pero, si lo toma, ¿cuál es la mejor opción?

Podemos aligerar su contenido en grasa y azúcar, reservarlo para días especiales o sustituirlo por otras alternativas sanas
Etimológicamente postre significa porción que se toma al final de la comida. Su origen se remonta a 500 a.C., pero fueron los romanos quienes lo incluyeron como tradición. En aquella época constituyó un elemento importante al aporte de nutrientes en la dieta diaria. Sin embargo, actualmente, con la sobrealimentación y el repunte de la obesidad y la diabetes, lo más sensato sería prescindir de él.
?Si nos decantamos por un postre, lo mejor sería consumirlo en días puntuales, preferiblemente a la hora de la comida, eligiendo porciones pequeñas y dentro de un menú equilibrado", recomienda Elisabet Vázquez, nutricionista de Pronokal Group, "125 g de fruta con poca cantidad de azúcar: fresas, melón o sandía, por su contenido en fibra, vitaminas y minerales, aunque hay que tener en cuenta que pueden provocar gases o sensación de hinchazón?. La Dra. Katy Eftekhar, especialista en medicina ortomolecular, advierte de que además ?su contenido en glucosa puede generar picos de insulina?. De opinión similar es José María Escudero, nutricionista, de Clínica S&O: ?Si se toman después de una comida copiosa tardan más en digerirse, en algunos casos puede favorecer procesos de fermentación, provocando desequilibrios en la flora bacteriana. Son excepciones, por ejemplo, la manzana que contiene almidones, la piña y la papaya que facilitan la digestión de las proteínas?.
Paula Rosso, nutricionista del Centro Médico Lajo Plaza, se decanta por ?el kiwi, que favorece una buena digestión al contener una enzima proteolítica llamada actidina que, tal como ocurre con la bromelina de la piña o la ficina de los higos, ayuda a disgregar las proteínas y evita las digestiones pesadas, la gastritis o la formación de gases, junto a su alto contenido en fibra que favorece el tránsito intestinal?.
?Cualquier ingrediente que acompañe la ración de fruta (vino, zumo, almíbar) está sumando calorías a nuestra dieta?, dice Elisabet Vázquez, aunque Katy Eftekhar opina que ?macedonias o peras al vino rojo pueden ser buenas opciones, añadiéndoles un poco de canela, ya que por su contenido en cromo y cinc evita los picos de insulina que generan la glucosa contenida en estas frutas?, según un estudio llevado a cabo por el Hospital Mike O?Callaghan Federal.
"Un yogur que aporta proteínas, calcio y fermentos lácteos, preferiblemente desnatado" es otra opción para Elisabet Vázquez. Y también para Paula Rosso: ?La leche es rica en triptófano y además contiene calcio, que ayuda a la absorción de triptófano, mejor la versión baja en grasa?. Así como para José María Escudero: ?La mejor opción es el yogur, por su menor contenido en lactosa y si es de cabra aun más recomendable, siempre desnatados". Un estudio realizado por la Unidad de Investigación del centro de salud La Alamedilla, muestra que las personas que habitualmente consumen productos lácteos desnatados presentan mejores parámetros de salud cardiovascular que aquellas que los toman enteros, pero a la Dra. Katy Eftekhar no le terminan de convencer: ?La diferencia calórica entre desnatados y enteros es mínima, y el proceso de ?desgrasar? estos lácteos se realiza por medios químicos o físicos, por tanto, lo convierte en un alimento procesado que no es muy saludable consumirlo?. Un metanálisis sobre 16 estudios observacionales concluye que los productos lácteos no desnatados no aumentan el riesgo de obesidad ni de padecer enfermedades cardiovasculares.
?Limitaremos el consumo de azúcar y recomendaremos el de edulcorantes artificiales como por ejemplo el aspartamo o la sucralosa?, dice Elisabet Vázquez. Pero la doctora Eftekhar nos advierte de que ?edulcorantes sintéticos como sacarina, aspartamo... Tienen efectos negativos como el agotamiento pancreático". Un estudio del Weizmann Institute of Science (Israel) publicado en la revista Nature sostiene que el consumo de estos aditivos provoca en algunas personas intolerancia a la glucosa y alteraciones metabólicas. "Aconsejo para endulzar, de forma moderada, edulcorantes naturales como miel, siropes de manzana, uvas, agave o incluso caña de azúcar (azúcar moreno), ya que al no estar refinados, preservan sus propiedades nutricionales, como el aporte de minerales, entre ellos el cromo que es un regulador del metabolismo de carbohidratos simples en el cuerpo", indica Vázquez.
"Son siempre una mezcla de azúcar y grasa, que debemos evitar tanto si queremos controlar nuestro peso, como evitar enfermedades tipo diabetes, colesterolemia... En fechas señaladas, se puede consumir una porción pequeña, procurando que los platos que hayan precedido el postre sean alimentos ligeros: ensalada, parrillada de verduras, carne baja en grasa o pescado blanco al horno, recomienda Elisabet Vázquez y añade que otra opción es elaborar nuestros propios bizcochos, lo que nos permitirá controlar las cantidades de azúcar y grasas utilizadas, y mejorar la calidad de estos productos.
Según el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España, los españoles consumimos de media 112 gramos de azúcar al día. La doctora Katy Eftekh explica que : ?Es el dulce veneno blanco que roba minerales y oligoelementos vitales, multiplica por tres las necesidades de vitaminas del grupo B, está vinculada a enfermedades cardiovasculares, osteoarticulares y degenerativas, aporta calorías vacías? (Dr. Rainer H. Straub, del departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario Resensburg. Estudio publicado en enero de 2012). En cuanto a las grasas, hay dos tipos: saturadas, dañinas, e insaturadas, saludables, que tienen propiedades nutricionales y funcionales importantes. Entre las insaturadas tenemos mono-insaturadas (aceite de oliva, canola) y poli-insaturadas (omega 3, omega 6). Desafortunadamente, la industria utiliza un tipo de grasa artificial, 'trans' o 'hidrogenada'. El cuerpo humano no las reconoce y no sabe cómo metabolizarlas. Por eso es aconsejable elaborar nuestras propias tartas, galletas o bizcochos, utilizando grasas saludables como aceite de oliva".
Tan mal nos ponen los expertos esta dulce tentación que apenas dejan resquicio para el placer. ¿Y si dejamos hueco para el postre? ?En una alimentación variada y equilibrada, no se recomienda sustituir platos principales por postres debido a las carencias nutricionales que conllevan este tipo de cambios", explica Elisabet Vázquez. ?Ocasionalmente podemos hacerlo, siempre que el postre haya sido realizado en las condiciones y materias primas antes mencionadas, es decir, con índice glicémico bajo, grasas saludables, harinas no refinadas, chocolate negro??, concede la doctora Katy Eftekhar.
Pero la más ?sana y saludable opción, sería sustituir el postre por una infusión relajante o digestiva?, recomienda Elisabet Vázquez, y prácticamente todos los expertos están de acuerdo. Paula Rosso: "El té verde es perfecto. Es un gran antioxidante por su alto contenido de catequinas e isoflavonas que lo transforman en aliado contra el envejecimiento y evita el endurecimiento de las paredes arteriales. También el chai, una infusión asiática que contiene té negro, canela, clavo de olor, semillas de cardamomo, anís estrellado, jengibre y pimienta. Tiene grandes propiedades antioxidantes y digestivas?.
Infartos, ictus, enfermedades respiratorias e incluso cáncer de pulmón. Son algunos de los estragos de la contaminación atmosférica. Una lista que aún no está cerrada. De hecho, va
Infartos, ictus, enfermedades respiratorias e incluso cáncer de pulmón. Son algunos de los estragos de la contaminación atmosférica. Una lista que aún no está cerrada. De hecho, varios equipos de científicos están investigando sobre los efectos que tienen las partículas contaminantes de la atmósfera durante el embarazo, tanto para las madres como para sus hijos. El más reciente, del Centro de Investigación de Epidemiología Ambiental (CREAL), profundiza en el papel del exposoma durante la gestación. Es decir, el total de exposiciones ambientales que afectan a las personas desde la concepción en adelante, complementando el genoma.
Como explica a EL MUNDO el director del CREAL, Jordi Sunyer, los actuales retos de la ciencia en este campo se centran en el papel de la contaminación "durante el embarazo, sobre su repercusión en el desarrollo del cerebro, de trastornos neuropsicológicos y de enfermedades neurodegenerativas".
La exposición a productos químicos ambientales en el feto o en el transcurso de las primeras etapas de vida se han asociado con problemas del crecimiento y con efectos neurotóxicos, inmunotóxicos y obesogénicos en los niños. No obstante, señalan los autores del trabajo del CREAL, "la evidencia aún es limitada o insuficiente". También lo es la que asocia la contaminación a "otros efectos más sutiles como las enfermedades oftalmológicas o del riñón", puntualiza Sunyer.
Lo que está claro es que la contaminación no sólo golpea al medio ambiente, sino también a la salud. Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advertía el pasado mes de abril que más del 90% de la población europea está expuesta a niveles de partículas finas en el aire (las que más profundamente penetran en el sistema respiratorio) superiores a las directrices de calidad que fija la propia OMS. Esto, según el mismo organismo internacional, se tradujo en 2012 en cerca de 482.000 muertes prematuras por cáncer de púlmón, enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
A ellas habría que sumar otras 117.000 adicionales como consecuencia de la contaminación del aire interior (fundamentalmente del dióxido de nitrógeno, las partículas finas o los compuestos orgánicos volátiles emitidos, por ejemplo, por el humo del tabaco, los aparatos de gas, etc.). En total, 600.000 fallecimientos anuales en el continente europeo que suponen un coste de 1,4 billones de euros, cifra equivalente a la décima parte del Producto Interior Bruto (PIB) de la región en 2013. En España, teniendo en cuenta los datos entre 2010 y 2012, la carga económica asciende a unos 38.000 millones de euros, lo que representa el 2,8% del PIB. Según la Agencia Europea de Medio ambiente (AEMA), España registra unas 27.000 muerte anuales por contaminación del aire.
En definitiva, uno de cada cuatro europeos cae enfermo o fallece de forma prematura como consecuencia de la contaminación ambiental. En todo el mundo, las estimaciones de mortalidad alcanzaron en 2012 unos siete millones de personas. Por enfermedades cardiovasculares, como los infartos y los ictus; respiratorias, como la EPOC o las infecciones agudas en los niños; o por cáncer de pulmón. Del mismo modo, también existe un lazo con una repercusión más: la ansiedad, que afecta globalmente al 16% de la población en algún momento de su vida, sobre todo a quienes viven cerca de autopistas.
En este sentido, el equipo de Jordi Sunyer, director del CREAL, ha publicado un trabajo que demuestra que la contaminación tiene un impacto directo sobre el desarrollo del cerebro. Sus resultados, publicados en la revista Plos Medicine, revelan que los alumnos de colegios cercanos a vías con mucho tráfico tienen un desarrollo cognitivo más lento que los que asisten a centros expuestos a una menor intensidad de circulación.
Precisamente el tráfico es el principal culpable de la contaminación en las ciudades, pero también hay otras fuentes, centradas en algunos sectores industriales (siderurgia, cemento y centrales térmicas) y en el tratamiento de los residuos. Los contaminantes ambientales que más problemas de salud causan son las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2), el ozono troposférico u 'ozono malo' (O3) y el dióxido de azufre (SO2).
Estar sometido día tras día y durante años a estas sustancias no sólo aumenta el riesgo de determinadas enfermedades, también resta, en general, años de vida. Concretamente, por cada incremento anual de cinco microgramos por metro cúbico de las PM2,5, aumenta el riesgo de muerte prematura en un 7%. Así lo determinaba un estudio europeo con más de 300.000 personas.
Y lo peor es que este robo de vida ocurre incluso cuando los valores de estas partículas en suspensión están por debajo de los límites máximos establecidos por Europa, 25 microgramos por metro cúbico al año. Es decir, no hay umbrales seguros y así lo confirma cada uno de los estudios que se van publicando sobre los efectos de la contaminación ambiental. Los últimos señalaban que precisamente los niveles permitidos por la UE son capaces de aumentar el riesgo de morir por un problema cardiaco, y aún más. Las madres expuestas a la emisión de contaminantes en la atmósfera son significativamente más propensas a tener hijos de bajo peso al nacer. Varias investigaciones están aportando pruebas del impacto de la exposición en el útero sobre el riesgo de mortalidad intreuterina y prematuridad.
Junto con las embarazadas, los niños, las personas mayores y los enfermos constituyen una población especialmente vulnerable a la contaminación atmosférica. Durante el Congreso Europeo de Cardiología celebrado en agosto se expusieron datos reveladores. Según las estadísticas, los pacientes cardiacos ingresaron más en los días de mayor contaminación. Además, aquellos que fueron sometidos a un cateterismo para desbloquear sus arterias obstruidas presentaron mejores resultados cuando el clima era soleado pero frío y con menos niveles de monóxido de carbono y de óxidos de nitrógeno.
Todas las evidencias apuntan a que el diseño de políticas para reducir la morbilidad y la mortalidad de la población pasa por limpiar el aire que respiramos. ¿Cómo? Realizando algunos cambios como los que propone la OMS, que apuesta por ser más exigente, por ejemplo, con los límites de las PM2,5 (recomienda no superar los 10 microgramos por metro cúbico). O ampliando los espacios verdes en las ciudades. Está demostrado que los parques mejoran parámetros tan dispares como la ansiedad, la calidad del sueño, la salud cardiovascular, la longevidad, mortalidad o tasa de partos prematuros.
Los expertos están convencidos de que se puede luchar contra la contaminación y reducir, por lo tanto, la incidencia de cáncer y enfermedades cardiorrespiratorias. Algunas ciudades (en los países nórdicos y Canadá) han conseguido mejorar la calidad del aire prohibiendo la calefacción de carbón en los edificios, apostando por las energías renovables y realizando un mayor control del transporte. Sin duda, concluye Sunyer, "mejorar la calidad del aire, que es uno de los factores prevenibles de enfermedad al igual que el tabaco o el alcohol, ofrece claros beneficios en salud".

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Se puede ser demasiado guapo?

Quién más quién menos ha deseado ser más atractivo o inteligente. Pero ser el más guapo o el más listo no siempre resulta ser lo mejor
¿Cuánto más, mejor? ¿Siempre? A priori, seguramente la respuesta mayoritaria sea afirmativa. No importa si hablamos de dinero, belleza o inteligencia. Queremos más, siempre. Y es que, si estuviera en su mano tener el físico de Brad Pitt o igualar en atractivo a la modelo Gisele Bündchen, ¿por qué razón debería renunciar a ello? ¿Cree que en algún momento de sus vidas hubieran preferido ser sólo un ser humano del montón? Quizá exista un límite en el horizonte de la belleza o de la inteligencia al cual sería mejor no llegar. En definitiva, ¿es posible afirmar que se puede ser demasiado guapo o excesivamente inteligente?
"Despuntar, ya sea en belleza o inteligencia, siempre hace que otras personas envidien al sujeto que posee esas virtudes", afirma sin ambages la psicóloga Rocío Martín-Serrano del centro Somos Psicología y Formación. Y es que, toda capacidad que se sitúe por encima de la media "es mirada por la sociedad con cierto recelo", afirma desde la Asociación Española de Superdotación y Altas Capacidades (AESAC), su Secretario, Adolfo Guadamillas.
Parece, por tanto, que el verdadero problema no es tanto el exceso de belleza o de inteligencia, como la simple desmedida de una de nuestras capacidades. Aunque, desde AESAC creen que esto no es exactamente así y apuntan que "por ejemplo, la capacidad deportiva está muy bien valorada, ya que, se relaciona con el esfuerzo y la perseverancia. Mientras que la capacidad intelectual no es percibida de la misma manera por la sociedad. Mucha gente desconoce que los niños superdotados luchan desde muy pequeños para gestionar tanta información y sentimientos, y lo que es más duro, contra la incomprensión de la sociedad".
Una sociedad, la española, que según el neurólogo David Pérez, Jefe de la sección de Neurología del Hospital Infanta Cristina de Parla, "debería establecer el modo de buscar y seleccionar a aquellos sujetos con mayor inteligencia en capacidades cognitivas específicas para proporcionarles las oportunidades y el escenario más adecuado para que desarrollen su capacidad y así puedan resolver los problemas de nuestra era".
Con otras palabras, pero abundando en la misma opinión, en AESAC aseguran que nunca se es demasiado inteligente, ya que el problema no está en el individuo, si no en el entorno. "Vivimos en una sociedad que desperdicia el talento en las primeras edades, pero que después lo busca y lo paga a precio de oro. Usando un símil futbolero, nuestros dirigentes no cuidan la cantera, pero después gasta enormes cantidades de dinero en fichajes".
Y es que, el recorrido académico de estos niños y adolescentes superdotados suele ser un auténtico vía crucis "que muchas veces acaba en fracaso escolar, cuando no en problemas psiquiátricos", asegura Adolfo Guadamillas.
Así que, si pensaba que contar con una inteligencia fuera de serie es garantía de una vida plena y feliz, verá que tal juicio tienen muchos matices. Algunos de ellos, los encontramos en Demasiado inteligente para ser feliz (Paidós Ibérica, 2014) de Jeanne Siaud-Facchin. En su libro, la psicoterapeuta, experta en temas de exceso de inteligencia, afirma que "ser superdotado no es ni una oportunidad insolente ni una bendición de los dioses ni un don privilegiado ni un envidiable exceso de inteligencia. Se trata de una personalidad singular con múltiples recursos intelectuales y afectivos cuyo potencial sólo podrá encuadrarse como una fuerza positiva en el conjunto de la personalidad, si y solo si, ese potencial es conocido, comprendido y reconocido".
Incomprensión, desaliento y, en demasiados casos, infelicidad, es lo que sienten muchas personas que han sido tocadas con el "don" de la inteligencia, debido a una sociedad que castiga la diferencia en cualquiera de sus formas. Pero, ¿penalizamos de la misma manera al más inteligente de la clase que a la más guapo? Según la psicóloga Rocío Martín-Serrano "hoy en día valoramos tanto la belleza que, exceptuando una minoría, nadie rechazaría a alguien con un atractivo físico espectacular".
Esta opinión, que a priori, podría parecer exagerada, lo cierto es que se ve respaldada por numerosos estudios como el informe The Labor Market Return to an Attractive Face: Evidence from a Field Experiment, elaborado por Florencia López Bóo, Matín A. Rossi y Sergio Urzúa en 2011 (Universidad de San Andrés, Argentina), en el que se concluye que las personas atractivas que buscan trabajo reciben un 36% más de respuestas por parte de las empresas que las personas menos agraciadas.
Además, por si no bastara con optar a un mayor número de oportunidades profesionales, los guapos también perciben salarios mayores que el común de los mortales. Al menos, así lo asegura Daniel S. Hammermesh en su libro Beauty Pays: Why Attractive People are more successful, (Princeton University Press, 2011). El economista examina a lo largo de las páginas de esta obra cómo la sociedad actual premia la belleza en todos los ámbitos y recoge datos tan reveladores como que los trabajadores guapos pueden llegar a ganar un 17% más que los menos atractivos o que a la mayoría de ellos les resulta más sencillo que les concedan un préstamo hipotecario.
A la vista de tantas ventajas, ¿cómo no van a ser objeto de la envidia de los que les rodean? Y es que, tanto hombres como mujeres "suelen identificar a estas personas objetivamente atractivas como firmes rivales que les hacen sentir inferiores, lo que irremediablemente conduce a la envidia", remarca Martín Serrano.
Podemos cuantificar la capacidad cognitiva a través de herramientas como los test de inteligencia, aunque para muchos expertos "esta herramienta es sólo una ayuda que debería complementarse con información adicional de la persona, sus experiencias, estado de ánimo, e incluso, la experiencia del evaluador", explica Adolfo Guadamillas, quien considera que "una persona puede tener capacidades extraordinarias para adquirir conocimiento, pero no podemos perder de vista que aprendemos a través de experiencias emocionales como el miedo, la motivación o la alegría, por lo que se debería dar la misma importancia al aprendizaje y gestión del conocimiento como a la inteligencia emocional, ya que ambas coexisten e influyen en el desarrollo de la persona"
Tampoco el neurólogo David Pérez cree que los test de inteligencia sean la mejor herramienta para medir las capacidades cognitivas de las personas y coincide con Guadamillas al afirmar que la inteligencia emocional es complementaria a la capacidad cognitiva. El doctor opina que "se debería ir hacia un modelo más holístico, ya que, por ejemplo, hay genios con grandes capacidades matemáticas que por su falta de empatía o modulación de sus emociones ven limitada su facultad para aplicar esa capacidad en la vida real".
Si ya es difícil encontrar la mejor manera para medir nuestra capacidad cognitiva, todavía lo es mucho más establecer un baremo que sirva para determinar si es usted más o menos guapo que su vecino. También de este tema se ocuparon los investigadores Florencia López Bóo, Matín A. Rossi y Sergio Urzúa en su informe The Labor Market Return to an Attractive Face: Evidence from a Field Experiment, quienes entre otras conclusiones, determinaron que un rostro es más atractivo cuando la distancia entre los ojos y la boca es de aproximadamente un 36% de la longitud total del rostro y cuando la distancia entre los ojos es de un 46% del ancho total de la cara. Así que, si quiere salir de dudas, puede coger un metro y calcular porcentajes o también puede consultar la herramienta on line Anaface, que le permite averiguar si su cara se acerca a las proporciones ideales de belleza actual. Ésas que le proporcionarán las mejores oportunidades profesionales y una nómina envidiable. Eso sí, recuerde que también tendrá que soportar ser la envidia de sus amigos y compañeros de trabajo. 

Crisis y salud, blancos perfectos para las sectas

Tres universidades españolas lanzan un estudio para analizar el abuso psicológico y las consecuencias en las víctimas
¿Llevas años luchando por ganar mucho dinero y no puedes? ¿Pones toda tu fuerza y voluntad y aún así no consigues beneficios económicos? ¿Y ahora, con la crisis, sientes agobio y angustia? Cursando este seminario encontrarás la solución?. En esta oferta no aparece la palabra manipulación de forma explícita, pero detrás de estas preguntas podría esconderse una secta. Un anuncio de búsqueda de empleo, un curso de coaching, un proyecto de cooperación o la cura definitiva para una grave enfermedad son los renovados modelos de captación que los líderes sectarios lanzan en Internet y entre la sociedad para reclutar adeptos a un tipo de sectas que han aflorado con la crisis y que no se mueven bajo principios religiosos, son las denominadas sectas comerciales y pseoudoterapéuticas como la bioneuroemoción.
Un señor vestido de chaqueta con un maletín podría ser otro estereotipo de sectario en España. Satán, ritos, deidades, velas y túnicas están lejos de este otro concepto de secta. Ahora lo que funciona es un vocabulario new age, presencia en Internet, cursos on line, formación para el emprendimiento, técnicas de liderazgo, venta de productos nutricionales, títulos de sanación... Palabras que resultan más interesantes para el nuevo perfil de víctimas; generalmente personas con incertidumbre, que buscan un bienestar personal, una salida profesional inmediata o padecen alguna enfermedad. ?Las sectas se nutren de las miserias humanas, y cuando pasamos por crisis somos más influenciables y podemos ser captados con más facilidad?, analiza el psicólogo y profesor en la Universidad de Málaga experto en sectas José Miguel Cuevas.
Él, junto a otros dos profesores de la Universidad Autónoma de Madrid y la de Barcelona acaban de lanzar un estudio internacional titulado Experiencias de abuso en contextos grupales para analizar las conductas de las víctimas ante las presiones sectarias. ?Lo hemos diseñado de forma que podamos evaluar el ámbito clínico y pericial?, apunta Cuevas, que asegura que es la muestra más ambiciosa realizada en España por su extensión y el número de víctimas, que podría alcanzar las 500 personas. ?La mayor muestra realizada hasta el momento contaba con 100 testimonios, la nuestra se ha difundido entre asociaciones y entidades de España y Latinoamérica y esperamos gestionar un gran volumen de información muy valiosa?, apunta Cuevas.
María (nombre ficticio) es la hermana de una adepta que se suicidó tras pertenecer a una secta de venta directa. ?No pudo más con la presión que ejercían sobre ella los que consideraba sus gurús?, reflexiona. Cuenta que conoce con nombre y apellidos a los que introdujeron a su hermana en la secta, que incluso fueron al entierro. ?Tengo documentos, mensajes de texto, testimonios... he hablado por teléfono con el líder de la secta, que fue la última persona que escuchó a mi hermana antes de morir...?, dice alterada. ?Me entrevisté con la policía secreta, les di todo el material que tenía... pero no sirvió. Todo se mueve en la impunidad?, asegura María.
Calcular cuántos sectarios hay en España es complicado. Ni el Ministerio de Interior ni la Policía Nacional tienen datos concretos, -se suelen clasificar en el apartado de estafa-, y la opacidad con la que se mueven sus líderes hacen más difícil la tarea. No obstante, la asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP) estima que el 0,9% de la población española pertenece a una secta. ?Serían más de 500.000 sectarios, casi cuatro veces más que hace 20 años?, detalla su presidente Miguel Perlado, que advierte de la complejidad para hacer los cálculos. ?Ahora confirmamos un repunte en las sectas que prometen ganancias rápidas, crecimiento personal, desarrollo espiritual y grupos relacionados con aspectos curativos?, añade Perlado.
Otra entidad, la Asociación Española para la Prevención de la Manipulación Sectaria, Redune, que tiene más de 15 años de trayectoria, destaca tendencias semejantes a las de la AIIAP. ?Es impresionante el bum de sectas comerciales y de bioneuroemoción que ha proliferado en los últimos cinco años?, declara Juantxo Domínguez, presidente de la asociación. ?Ahora recibimos más de 300 llamadas y correos al mes con solicitudes de asesoramiento; son más del doble que hace cinco años?, resume. Y detalla: ?Durante esta crisis, el 80% de las consultas están relacionadas con grupos para-sanitarios (65%) o para-empresariales (15%), y apenas un 20% se refieren a grupos de nueva religiosidad. Hace siete años, el 80% eran de aspecto religioso?.
Abierto plazo presentación propuestas para el II Encuentro Nacional de Sectas. + INFO http://t.co/K3k42Bn3Ve pic.twitter.com/SacT5hfz53
El éxito de las sectas comerciales está en que conjugan la esperanza con la dependencia. ?Son organizaciones empresariales que se dedican a ofrecer seguridad económica mediante engaño, técnicas de persuasión coercitiva y presión de grupo. Convencen para realizar inversiones económicas, trabajar sin descanso y asistir a sesiones de adoctrinamiento para conseguir en ellos un cambio de mentalidad profunda. Les aíslan de su entorno y les venden un sueño que acaba provocando graves problemas económicos y de salud mental?, añade el psicólogo. Por otro lado, Perlado alerta de que las sectas para-sanitarias, que se esconden en centros de terapias alternativas, psicoterapias, talleres de crecimiento personal o centros deportivos, provocan además problemas de salud pública. ?Falta adecuación profesional, regulación de normativas, control en los productos que se venden, en los métodos de sanación? Todo supone un riesgo evidente para la salud?.
En ambos casos, la palabra impunidad aparece constantemente en los discursos de los expertos, y la ausencia de información pública sobre estas cuestiones agrava la situación. ?En Francia, por ejemplo, hay un observatorio interministerial que permite controlar mejor estos grupos, pero aquí no. Tampoco jueces que sienten jurisprudencia en este ámbito. Aunque hay herramientas legales para la protección de las víctimas, pero las obvian cuando hablamos de mayores de edad porque se supone que saben lo que hacen. No obstante, las sectas anulan tu voluntad, debería aplicarse algo parecido a la protección que te otorgan en casos de violencia de género?, propone Domínguez, que apunta que la Fiscalía de Menores de San Sebastián está instruyendo diligencias en un caso alertado por Redune por posibles abusos.
José Miguel Cuevas, que está en contacto constante con abogados y víctimas, concluye que en España es difícil perseguir a estas organizaciones. ?Y no solo eso, algunas están amparadas y se les permiten privilegios como exención de impuestos o ausencias de inspección laboral. Aunque compitan y quiten mercado a empresas que actúan en plena legalidad?, añade. ?Hay unos cuantos que se están haciendo rico con toda esta farsa alrededor del mundo?, dice María, que después de la muerte de su hermana fundó una asociación de afectados. ?No quiero que esto le ocurra a nadie más, trabajamos mucho para que mi caso no se repita. Estamos muy solos, aunque cada vez detectamos más conciencia y sensibilidad...?, concluye María entre la esperanza, el desconsuelo y la indignación.

Pescado para la depresión

Los ácidos grasos omega 3 que se encuentran en el pescado pueden alterar la microestructura de las membranas cerebrales y modificar la actividad de los neurotransmisores dopamina y serotonina
ABC Pescado, una saludable manera de protegernos frente a la depresión
Comer una gran cantidad de pescado puede ayudar a frenar el riesgo de depresión, al menos en Europa, según sugiere un informe publicado en «Journal of Epidemiology & Community Health». La asociación entre una dieta rica en pescado y la salud mental parece producirse por igual en los varones y las mujeres.
La depresión afecta a cerca de 350 millones de personas en todo el mundo y se prevé que se convierta en la segunda causa de enfermedad en 2020. Algunos estudios previos han analizado el posible papel de los factores dietéticos en modificar el riesgo de depresión, pero los resultados han sido inconsistentes y no concluyentes.
Por tanto, los investigadores de la Universidad de Qingdao, en Shandong (China) combinaron los datos de estudios relevantes publicados entre 2001 y 2014 para evaluar la fuerza de la evidencia sobre la relación entre el consumo de pescado y el riesgo de depresión. Tras buscar en bases de datos de investigación, encontraron 101 artículos adecuados, de los cuales 16 fueron adecuados para incluirlos en el análisis. Estos 16 artículos incluían 26 estudios, con 150.278 participantes.
Diez de las investigaciones se eran estudios de cohortes, que implican el seguimiento de un grupo de personas que no tiene el trastorno durante un periodo de tiempo para ver quién lo desarrolla. El resto eran de sección transversal, es decir, que analizan la asociación entre un trastorno y otras variables de interés en una población definida en un solo punto en el tiempo o durante un breve periodo.

¿Qué riesgo suponen los campos electromagnéticos para nuestra salud?

Durante los últimos años ha crecido la preocupación en torno a los efectos biológicos  de los campos eléctricos y magnéticos. Se han publicado más de 25.000 artículos que describen
Durante los últimos años ha crecido la preocupación en torno a los efectos biológicos de los campos eléctricos y magnéticos. Se han publicado más de 25.000 artículos que describen los cambios que se pueden producir en nuestro organismo y que certifican el daño de una exposición a campos electromagnéticos de gran intensidad, aunque también aclaran, y así se postula la OMS, que no existen resultados que confirmen que la exposición a campos de baja intensidad tenga consecuencias negativas sobre nuestra salud. En este gráfico repasamos el espectro y recogemos las fuentes naturales y artificiales según su frecuencia.
OMS, ICNIRP (International Commission on Non-Ionizing Radiation Protection), NIH (National Institutes of Health), Guía UE RO 2011 (Radiaciones ópticas artificiales), Ministerio de Sanidad y Consumo, Guía práctica de la Comunidad de Madrid sobre Radiaciones Ópticas, Informe sobre CEM publicado por la Osakidetza (2012)

jueves, 10 de septiembre de 2015

13 formas de adelgazar (y solo una de ellas es hacer ejercicio)

Dúchese con agua fría, apague la tele mientras come o acuéstese antes. No todo son dietas y horas en el gimnasio
Es cierto que hay personas con un metabolismo envidiable y que a pesar de comer de todo y no hacer deporte se mantienen delgadas año tras año. Pero son las menos. La inmensa mayoría de los mortales tiende a coger kilos con la edad. De hecho, la OMS considera el sobrepeso y la obesidad como ?la pandemia del siglo XXI?. ¿Sabe de qué hablamos? Es evidente que usted no puede cambiar su genética, pero sí introducir ciertos hábitos en su vida cotidiana que, o bien le servirán para engañar al estómago y comer menos, o bien acelerarán su metabolismo y le ayudarán a quemar más grasa a lo largo del día. ¡No todo iba a ser hacer ejercicio! Tome nota.
Diversas investigaciones realizadas en 2011 por el Instituto de Ciencias Psicológicas de la Universidad de Leeds (Reino Unido) concluyen que los efectos del chicle en la regulación del apetito son muy positivos. Por un lado, porque evita que comamos por aburrimiento, y por otro, porque como produce sensación de saciedad, reduce las ganas de tomar el aperitivo y de picar entre comidas. Pero ojo, para que el truco funcione, se tiene que mascar el mismo chicle durante al menos 45 minutos. La doctora Marta Aranzadi, especializada en nutrición, nos explica por qué: ?El azúcar o cualquier otro tipo de edulcorante que lleve el chicle nos incita a comer, porque produce liberación de insulina. Sin embargo, una vez que el chicle ha perdido su sabor, al masticarlo producimos una salivación extra, que es precisamente la que nos hace perder el apetito?. Así que cambiar de chicle cada dos por tres es hacer trampa. 
Investigadores de la Universidad de Birmingham (Inglaterra) han comprobado que es un método muy sencillo, pero que surte efecto. Su experimento, realizado a principios de este año, consistió en controlar durante tres meses la evolución de 84 personas con sobrepeso. A 41 de ellas se les pidió que bebieran un vaso de agua antes de cada comida principal y, al resto, que se imaginaran que tenían el estómago lleno antes de empezar a probar bocado. Transcurridas las 12 semanas de prueba, los resultados no dejaron lugar a dudas: el primer grupo perdió casi cuatro kilos y medio de peso, mientras que el resto se quedó en los 800 gramos. ?Efectivamente, este es uno de los trucos infalibles para adelgazar, pues al llenarnos el estómago, comemos menos. Y da aún mejor resultado si el agua es fría, porque así provoca la contracción del estómago y hace que tengamos menos hambre?, apostilla la doctora Aranzadi.
Saltarse el desayuno es uno de los errores más extendidos entre las personas que quieren adelgazar, pero produce justo el efecto contrario al deseado. ?Por dos motivos: porque al llegar a la siguiente comida estamos hambrientos y comemos más y porque el ayuno prolongado pone el metabolismo en forma de ahorro, es decir, revierte el metabolismo de la insulina y hace que almacenemos más grasa?, aclara la experta en nutrición. Un estudio realizado por científicos del Imperial College (Londres), publicado en el Daily Mail en 2012, corrobora estas explicaciones. El experimento, consistente en escanear los cerebros de 21 participantes, mientras les mostraban fotografías de diferentes alimentos, reveló que los voluntarios que se saltaban el desayuno comían más en el almuerzo y encima se decantaban por los alimentos más grasos y azucarados, lo que no les hacía bajar de peso precisamente. ¡Un motivo más para comenzar el día dándonos un homenaje!
A la hora de adelgazar, el factor psicológico juega un papel determinante. Tanto es así, que el simple hecho de ver un plato pequeño rebosante nos sacia más que ver uno grande a medias, aunque la cantidad de comida sea mayor en el segundo caso que en el primero. Esto ocurre así porque engañamos a la mente. Por eso conviene servirnos siempre la comida en platos pequeños y cuencos de postre. Este sistema da resultados tan eficaces, que está incluido en el programa Myplate del gobierno norteamericano.
Ya en el siglo XIX Horacio Fletcher, conocido como el gran masticador, comenzó a insistir en la importancia que tenía comer despacio y masticar mucho cada bocado para quedarnos saciados. Prueba de ello es que él perdió gran parte del peso que le sobraba gracias a este sistema y no lo volvió a recuperar nunca más. Hoy conocemos la respuesta científica al éxito de su método: nuestro cerebro tarda alrededor de 20 minutos en enviarnos la señal neuronal de que estamos saciados y si durante ese intervalo de tiempo comemos muy deprisa, comeremos de más. ?Masticar unas 20 veces cada bocado y dejar el tenedor en el plato mientras lo hacemos es lo ideal para no excedernos con las raciones?, aconseja Marta Aranzadi.
Un estudio realizado en 2004 por el Departamento de Marketing y Ciencia Nutricional de la Universidad de Illinois (EEUU) asegura que con la tele encendida comemos más y peor. Más, porque continuamos haciéndolo de forma mecánica, sin darnos cuenta de que ya estamos saciados, y peor, porque llevados por la publicidad elegimos alimentos poco sanos, que no deberían formar parte de nuestra dieta. ?Para hacernos conscientes de lo que comemos y de cuánto comemos es fundamental centrarnos en comer mientras lo estamos haciendo y evitar distracciones como la tele, el iPad, el móvil... Solo si dedicamos un tiempo y un espacio a nuestra alimentación podemos mantener una relación sana con la comida?, afirma Marta Aranzadi.
Así lo aconsejan un grupo de especialistas de la Universidad Northwestern de Medicina (Chicago, EEUU), desde que en 2011 descubrieron que las personas que se acuestan tarde consumen alrededor de 250 calorías más que las que lo hacen temprano. El motivo, según sus observaciones, radica en que recurren a la comida rápida y beben más refrescos edulcorados. Echando cálculos, estas calorías extra pueden llevarnos a engordar? ¡900 gramos al mes!, lo que supone una barbaridad de kilos extra al año.
Esto es fácil de conseguir si practicamos el consejo anterior. Según una investigación dirigida en 2014 por el doctor Hengyi Rao, de la Universidad de Pensilvania (EEUU), la falta de sueño produce alteraciones en la parte del cerebro que nos ayuda a decidir (en la llamada red de asignación de relevancia) y estas modificaciones nos incitan a consumir más grasas y menos hidratos de carbono, algo que con el tiempo se traduce en un evidente aumento de peso. Dice Marta Aranzadi: ?Dormir poco o mal influye en el ciclo hormonal de cortisol, aumentando sus niveles en sangre, algo que finalmente repercute en el páncreas, provocando hipoglucemias y aumentando las ganas de comer. Ésta es la causa por la que muchas veces los insomnes atracan la nevera en mitad de la noche?.
Dormir en una habitación fresquita (no gélida) obliga a nuestro organismo a generar más calor, algo que consigue activando la grasa parda, que es la encargada de regular la temperatura corporal. El proceso se produce de la siguiente manera: como fuera hace fresco, las células del tejido adiposo queman más energía para mantener nuestro cuerpo caliente y esto, lógicamente, contribuye a una pérdida de peso más rápida que si dormimos en una habitación cálida y con un pijama grueso. ?No es broma, mantener el cuerpo a 36,5 ºC supone un gasto energético importante?, comenta la experta en nutrición.
Da pereza, pero es un hábito muy sano: por un lado, el agua fría estimula las terminaciones nerviosas y nos ayuda a comenzar el día enérgicamente, y por otro, tal y como comentábamos más arriba, también activa la termogénesis, que es la capacidad del organismo para generar calor, por lo que facilita la pérdida de peso. Así lo explica el escritor y conferenciante norteamericano Timothy Ferriss en su obra The 4-Hour Body, aunque hace hincapié en que para que este sistema sea efectivo la ducha debe durar al menos tres minutos. Ya lo sabe, no vale meter un pie y salir corriendo.
Gracias a un estudio realizado en 2009, el doctor Shalamar Sibley, de la Universidad de Minnesota (EEUU), comprobó que la vitamina D activa el metabolismo y que, por eso, a las personas con déficit en esta vitamina les cuesta más perder peso. Para no sufrir esta carencia, además de consumir alimentos como yema de huevo, salmón, caballa, sardinas y setas, es imprescindible exponernos al sol, no directamente claro está, pero sí saliendo a pasear a la calle, por la sombra, todos los días.
A la vista está que no es el remedio definitivo para quedarnos como sílfides, pero sí puede ayudarnos a perder algo de peso. Esta es la conclusión a la que han llegado los autores del estudio Energy Expenditure during Sexual Activity in Young Healthy Couples (gasto de energia durante la actividad sexual en parejas sanas y jóvenes), publicado en la revista PlusOne en 2013. Antony Karelis, profesor de la Universidad de Quebec (Canadá) y director de dicha investigación, asegura que el gasto energético medio durante cada acto sexual es de unas 85 calorías, lo que equivale a 3 calorías y media por minuto. No está nada mal, tratándose de un sistema tan gozoso.
?Todos los consejos anteriores funcionan mucho mejor si hacemos algo de ejercicio moderado a diario. Y no solo porque el ejercicio contribuye a quemar grasa, sino porque el bienestar que proporciona (la liberación de endorfinas) facilita el control del apetito?, dice Marta Aranzadi. ?No hace falta obligarnos a ir al gimnasio: caminar todos los días 45 minutos seguidos, utilizar la escalera en lugar del ascensor y bajarnos del autobús un par de paradas antes de llegar a nuestro destino ya sirve. El hecho de incluir estos hábitos en nuestra rutina cotidiana forma parte del balance energético negativo, que es el que nos hace quemar grasa. Y con esto es suficiente. En contra de lo que mucha gente piensa, resulta mucho más sano y efectivo movernos un poquito todos los días que matarnos en el gimnasio una o dos veces a la semana. Los palizones ocasionales únicamente sirven para forzar los músculos y estos, para poder resistir, se llenan de agua, un mecanismo de defensa que no nos ayuda a quemar grasa y por lo tanto, tampoco nos hace adelgazar?, concluye la experta.