jueves, 2 de julio de 2015

Amor y roce bajo el agua: una guía para curiosos

Los expertos dan luz verde al sexo en playas y piscinas. Siga estas pautas para evitar inconvenientes y sacar partido a la experiencia
Nos pasamos el año deseando que llegue el verano. Ese momento en el que lo único que nos preocupa es dónde conseguir una cerveza fría o si habrá medusas en el agua, cuando informes, jefes y horarios se esfuman de nuestra rutina. Es entonces, con la marcha del estrés, cuando aparecen las ganas de tener sexo. De hecho, según los datos de Informe Durex sobre Bienestar Sexual ? GSWS, entre los 35 y los 65 años, la clave para mejorar la vida sexual reside precisamente el hecho de tener menos estrés. Y en líneas generales, destaca la relajación como factor clave para la satisfacción sexual del 37% de la población, sobre todo las mujeres. Y es que si la primavera nos altera, con el calor, lo que llega es el sexo sin pudor. Bien sea buscando un amor de verano con el que descubrir o revivir la pasión o con ganas de innovar en pareja, a nuestra mente vienen imágenes como la de Deborah Kerr y Burt Lancaster en De aquí a la eternidad, donde la playa y el mar parecen el escenario perfecto para dejarse llevar por un arrebato. Pero cuando trasladamos la ficción a la realidad, comienzan a entrarnos las dudas. ¿Es saludable el sexo en el agua? ¿Qué debemos tener en cuenta antes de entregarnos a húmedas experiencias amorosas?
Las fantasías sexuales se enfocan muchas veces fuera de nuestro entorno habitual y la mayoría de las personas no vivimos cerca del mar"
Nayara Malnero, psicóloga y sexóloga
La primera idea que destaca a este respecto la psicóloga y sexóloga responsable de la web Sexperimentando, Nayara Malnero, es que el agua tiene un erotismo especial para muchas de nuestras fantasías sexuales: ?Se trata de un elemento que a pesar de ser ligero nos masajea, nos estimula e incluso nos arrastra, y lo hace con todos los sentidos, por lo que es estimulante por naturaleza?, dice. Es por ello por lo que muchas veces a la hora de elegir un hotel para pasar la vacaciones, buscamos que tenga una ducha amplía, o una bañera de hidromasaje, pensando en cómo innovar en la intimidad de nuestra habitación.
Sin embargo, cuando se piensa en sexo en el agua, muchas veces lo que nos viene a la mente es una piscina privada, y para los más atrevidos, una escapada a una playa poco transitada. ?Las fantasías sexuales se enfocan muchas veces fuera de nuestro entorno habitual y la mayoría de las personas no vivimos cerca del mar, lo que hace que el agua sea un elemento doblemente sorprendente o excitante?, continúa Malnero. Pero no se trata solo de una cuestión de salir de la rutina. Y es que el sexo en el agua aporta una serie de características que difícilmente pueden disfrutarse fuera de la misma, tales como ?menos equilibrio, ausencia de peso, más roces y sensaciones, cambios de temperatura o sensibilidad diferente de la piel, entre otras?, como aporta la experta.
Una de las cosas que solemos pensar a la hora de aventurarnos en esta experiencia sexual, es si el hecho de llegar a la penetración en el agua puede acarrear problemas como la aparición de hongos. Desmiente esta idea la ginecóloga Marta Suárez, que explica que sí es recomendable secarse siempre y no dejar la zona genital húmeda ("porque si se es propenso a tener candidiasis, la humedad puede perpetuarla?), pero que la aparición de hongos suele estar más relacionada con el uso de jabones que destruyen la flora vaginal, que con el agua en sí. Igualmente, en cuanto a cómo puede afectar, por ejemplo, el hecho de tener relaciones sexuales en agua salada a la salud de nuestros genitales, la experta indica que no hay ninguna contraindicación al respecto.
¿Y beneficios? Pues el hecho de practicar sexo en el agua facilita la lubricación, como indica la ginecóloga. A este respecto, Nayara Malnero también apunta a que en el caso de que existiera algún tipo de irritación, se puede recurrir igualmente al uso de lubricantes, ?aunque, en este caso, deberán ser a base de silicona?.
Modesto Rey, portavoz de la Sociedad Española de Contracepción, insiste en que el uso de preservativo se recomienda ?siempre?, se practique sexo en el medio en el que se practique
Otro de los grandes retos que se nos presenta al practicar sexo dentro del agua es cómo debemos proceder en el uso de anticonceptivos, ya que como alerta la sexóloga ?algunas personas siguen creyendo que en el agua no existen riesgos?, como la posibilidad de embarazos no deseados, o como el contagio de infecciones de transmisión sexual. Modesto Rey, portavoz de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), insiste en que el uso de preservativo se recomienda ?siempre?, se practique sexo en el medio en el que se practique. Concretando, el experto subraya que si bien ?no se conoce a fondo la influencia del agua de mar o de las piscinas (con productos químicos) sobre el látex, se puede usar el preservativo masculino (y el femenino) en estos medios?.
Lo que sí es cierto es que debemos tener un especial cuidado en su uso. "Para empezar, vigilando el roce de la arena o de otros productos que puedan dañar el preservativo, además de su colocación. Recomiendo colocarlo fuera del agua, con una mayor facilidad, antes de que se produzca la penetración", detalla Rey.
El primer consejo a tener en cuenta para practicar sexo en el agua debe ser sin duda tener cuidado con las miradas ajenas, y es que si se piensa en una piscina particular, solo habrá que preocuparse de los vecinos, pero a la hora de barajar una playa, o un río, es mejor que busquemos zonas poco transitadas, para no molestar y que no nos molesten. El segundo debe ser que hay que vivirlo como un juego, y pensar más en experimentar nuevas sensaciones que en disfrutar de una relación duradera y completa. ?Hay que tomárselo con calma y sobre todo no tener la penetración y el coito como único objetivo. El sexo en el agua es totalmente diferente y a veces, sencillamente, no podremos llegar al final, por eso lo más divertido es disfrutar del camino y probar, aunque no sepamos si en cualquier momento vamos a tener que salir chapoteando de allí?, bromea la sexóloga.
La responsable de Sexperimentando propone dejarse llevar más por las caricias, ya que ?la sensibilidad es diferente, el agua se cuela entre nuestros dedos o nuestros cuerpos, y la sensación de fricción varía?. Nayara Malnero explica que ?el coito resulta un poco más difícil, pero si tenemos dónde sujetarnos sí que podemos hacer cosas muy nuevas, sobre todo porque lo más probable es que sea imposible mantener una postura fija. Las risas y la complicidad están aseguradas en esta búsqueda del placer mutuo?. De hecho, existen kamasutras especializados en el sexo en el agua, que apuestan por sacar partido a las escaleras de la piscina, a alguna roca no muy resbaladiza si estamos en el río o a buscar como punto de sujeción la colchoneta si nos perdemos en alguna playa.

Las nueve tecnoadicciones que no sabes que tienes

El mal uso de Internet y el móvil genera dependencia y síndromes que hace diez años no existían. Del  fomo  a la nomofobia  estas son las nuevas adicciones tecnológicas
Si has hecho de las nuevas tecnologías una forma de vida, si hablas más con tus conocidos a través de Twitter que cara a cara, si te enganchas a los juegos de moda y no entiendes la vida sin el móvil,  estos son los síndromes que podrías estar sufriendo. No es grave, siempre que no pertenezcas al 1,5% de los jóvenes españoles adictos a las nuevas tecnologías.
Te quedas sin batería y aún faltan horas para llegar a casa. Estás inquieto: notas un nudo en el estómago y no dejas de preguntarte si alguien te estará escribiendo o llamando. Esta sensación de ansiedad cuando no puedes disponer del teléfono es la nomofobia. Afecta a más de la mitad de los usuarios aunque la mayoría ni siquiera sabe que la sufre, según Amaya Terrón, psicóloga experta en nuevas adicciones.
Estás en casa un viernes por la noche. Uno de tus amigos te envía una foto de cañas en La Latina. Otro está de fiesta en una discoteca. Tienes la sensación de que te estás perdiendo cosas y eso te inquieta y te hace sentir incómodo. Estos síntomas de ansiedad son el FOMO ?miedo a perderse algo?. Lo produce ver a través de las redes sociales cómo tus amigos se lo pasan bien sin ti. Tres de cada 10 jóvenes han experimentado esta sensación, según un estudio de la agencia J. Walter Thompson.
Estás en un bar con algunos amigos. Has dejado el teléfono encima de la mesa y una luz parpadeando te indica que tienes una notificación. La consultas, contestas y te entretienes mirando alguna otra aplicación. Estás haciendo phubbing a las personas con las que estás sentado. Es decir, estás menospreciando a tus acompañantes mirando el teléfono en lugar de prestarles atención.
La actividad a la que más tiempo dedicas es estar en Internet.Te pones tenso si va lento o no funciona. No recuerdas qué hacías con tu tiempo libre antes de que existiera Internet. Si además la situación está perjudicando a tus relaciones personales y laborales, es muy posible que seas ciberadicto. Esta adicción afecta a personas con autoestima baja y falta de control en sus impulsos, según Juan Enrique Berner, psiquiatra.
Lo consultas todo en Google. El buscador se ha convertido para ti en un baúl donde siempre puedes volver a buscar ese dato que no recuerdas. Esta facilidad de acceso a la información y sus repercusiones en la memoria es el Efecto Google. Este síndrome ha provocado que tendamos a olvidar la información o dónde podemos conseguirla. Fue descrito en 2011 por investigadores de la Universidad de Harvard.
Un día inviertes tu dinero en una web de apuestas, por probar. Haces pequeñas transferencias a la página y no te das cuenta del dinero que gastas. Perder solo te motiva a seguir jugando para recuperarlo. La ludopatía de casino ha evolucionado: ahora se lleva el juego online. El 40% de los jóvenes adictos al juego apuesta por Internet, según la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados.
Vas en el metro y no tienes cobertura. Recurres a los juegos que te has descargado en el móvil. En ellos, jugar es gratis, pero para pasar de nivel o recuperar vidas hay que pagar. La otra opción es esperar. Si te pone nervioso aguardar 30 minutos para recargar cada vida y pagas, es posible que seas adicto a estos juegos, llamados freemium. Se aprovechan de que las conductas adictivas son impulsivas, según Ricardo Rodríguez, psicólogo clínico.
Cuando te duele algo buscas tus síntomas en Internet para saber qué te está pasando. Te pones tenso y piensas que te relajará encontrar una solución en la web. Si este es tu caso, sufres de cibercondría, la hipocondría de Internet. El acceso a la información fácil e inmediato ha hecho que la web se convierta en un médico. El 20% de los usuarios admite buscar información sobre salud en Internet, según Robert White, psicólogo.
Vas caminando y notas cómo vibra tu móvil en el bolsillo. Cuando lo consultas te das cuenta de que no tienes ninguna notificación. Pero realmente has sentido que alguien te llamaba. Has sufrido el síndrome de la vibración fantasma. El 70% de los usuarios lo ha sentido, según aparece en el libro iDisorder, de Larry Rosen, psicólogo y profesor de la Universidad de California.

Lucha contra la tuberculosis más cruel

El cono sur de África tiene la mayor incidencia del bacilo de Koch, que en algunos casos se ha hecho resistente a los medicamentos. Este es el calvario de quienes la sufren. Por PABLO LINDE
Va a estar bajo tratamiento al menos dos años. Deberá tomar un mínimo de 15 pastillas al día, además de dolorosas inyecciones durante seis meses. Algunas píldoras son tan grandes que probablemente le hagan vomitar, así que deberá volver a tragárselas hasta que se asegure de que no salen; y no hay posibilidad de machacarlas o cortarlas, ya que pierden su efectividad. Otras huelen tan mal que le causarán parecidas sensaciones de náuseas. Los efectos secundarios son terribles. Además de fuertes dolores que en algunos momentos le dejarán en la cama, es muy posible que pierda audición o se quede sordo de por vida. Quizás sufra brotes psicóticos y tenga problemas en las extremidades que pueden dejarle en silla de ruedas. Eso sí, con el tiempo, esto último suele ser reversible. Ah, también es importante que tenga en cuenta que después de todo esto nadie le asegura curarse, las estadísticas más optimistas muestran que solo lo logra el 30% de los pacientes.
Este relato, más o menos edulcorado en función de la persona que lo transmita, es el que oyen los pacientes de la variedad más resistente de la tuberculosis cuando son diagnosticados. En Sudáfrica, el tercer país del mundo con mayor incidencia de la enfermedad y uno de los más punteros en la lucha contra ella, algunos de los más renombrados especialistas en la materia reconocen que hoy por hoy no se conoce un método eficaz para cuararla y que pasarán años hasta que lo encuentren. Es un juego de prueba error en el que se experimenta con un agresivo cóctel de fármacos cuyas propiedades se intuyen como beneficiosas para la enfermedad, pero entre los cuales la casi ninguno de ellos está especialmente diseñado para luchar contra la tuberculosis, así que es posible que alguno sea directamente inútil.
Khayelitsha, un barrio marginal de Ciudad del Cabo con 450.000 habitantes hacinados en infraviviendas, es un caldo de cultivo idóneo para el bacilo de Koch, el causante de la antiguamente llamada peste blanca. Pero aquí es negra, como el color de la piel de la mayoría de quienes lo portan. La bacteria no es racista, pero en el país más austral de África el tono epidérmico es con frecuencia indicador de estatus social ?quizás por eso en la calle es habitual ver carteles que anuncian productos que lo aclaran?. Y el bacilo se siente cómodo entre la pobreza, donde encuentra altas tasas de VIH, su compañero de viaje ideal, ya que deja los cuerpos debilitados para que se propague; chabolas sin ventilación llenas de gente viviendo, respirando y tosiendo, o en el transporte público más popular: lo que denominan taxis, que en realidad son furgonetas donde se amontonan 18 personas para hacer largos recorridos de ida y vuelta al trabajo.
La tuberculosis, una enfermedad que poco a poco se fue arrinconando en los países ricos, es en realidad una epidemia mundial en ascenso, la segunda enfermedad infecciosa más mortal tras el VIH/sida. El año pasado mató a 1,5 millones personas y tiene una alta prevalencia en el cono sur de África. Por este orden, Swazilandia, Lesotho, Sudáfrica y Namibia encabezan el listado de la OMS en términos relativos, con tasas superiores a 600 enfermos por cada 100.000 habitantes (715, en el caso de Sudáfrica). En España, el país de Europa occidental con mayor tasa, es de 13 por cada 100.000. En Alemania, por ejemplo, baja hasta seis, según el Banco Mundial.
La versión simple de la enfermedad, que también es la más frecuente, es un gran problema salud pública, pero un tratamiento con mínimos efectos secundarios acaba con ella en seis meses y reduce la capacidad de infectar del enfermo en pocos días hasta hacerla desaparecer prácticamente por completo tras dos semanas de medicación. Pero existen variedades de la bacteria que se fueron haciendo fuertes y dejaron de ser sensibles a estas drogas. La propagación de la tuberculosis resistente a los medicamentos, en los años ochenta, se debió a que muchos pacientes dejaban el tratamiento antes de completarlo porque se sentían mejor, creían estar curados. Pero el bacilo todavía no había sido vencido, así que ya conocía el arma que usaban contra él y aprendía a plantarle cara. Después apareció una variedad multirresistente (MDR TB por su acrónimo en inglés) capaz de sortear no uno, sino varios medicamentos y otra aún más, conocida como extremadamente drogorresistente (XDR TB). Hay un gran infradiagnóstico, pero la OMS estima que un 3,5% de los nuevos casos de tuberculosis son resistentes, cifra que llega al 20,5% en casos previamente tratados. En Khayelitsha, Médicos sin Fronteras (MSF) cuenta 6.000 casos de la enfermedad, de los cuales 200 son de la variedad multirresistente. Un 10% de ellos es de la versión más agresiva y el 75% de todos los pacientes están también infectados del VIH.
El tratamiento de las variedades más agresivas de la tuberculosis dura al menos dos años y tiene terribles efectos secundarios
Si al principio fueron los malos pacientes los probables causantes de la aparición de las variedades resistentes, con el tiempo el sistema de diagnóstico también contribuyó a reforzar al bacilo, ya que a muchos enfermos se le prescribía el tratamiento para la enfermedad simple cuando realmente tenía una más agresiva. Esto puede seguir sucediendo, al igual que la transmisión entre enfermos con las variantes resistentes. Una persona puede infectarse directamente de esta modalidad sin haber pasado otra antes. Es cuestión de (mala) suerte.
Le sucedió a Goodman, 32 años, risueño y enérgico. Desde que se contagió de la enfermedad en 2013 ?no sabe cómo, quizás en un taxi, en el trabajo? comenzó a acudir a los grupos de apoyo que MSF organiza en Khayelitsha, donde vive. Al principio iba a escuchar cómo los enfermos, guiados por una consejera, contaban sus experiencias, ponían en común síntomas, efectos secundarios, aprendizajes. Poco a poco fue pasando de ser oyente a hablante. Hoy es casi más activo que la propia conductora del encuentro, dando ánimos, tomándose incluso con un poco de humor esta enfermedad, en su caso la más agresiva de todas, con una tasa de supervivencia a los cinco años de solo un 20% a pesar del tratamiento, según datos del investigador Florian von Groote-Bidlingmaier, director de Task Applied Science (las cifras son poco homogéneas, varían en función de los estudios que las aportan y las zonas del mundo donde están realizados). ?Dar ánimos e información es muy importante, porque cuando te diagnostican la enfermedad, te hundes. Yo lo pasé muy mal, me preguntaba constantemente: ¿por qué a mí? Pero no hay respuesta para esto?. Hoy nadie diría que Goodman padece tuberculosis. No presenta ninguno de los síntomas típicos: no está delgado, no tose, no se le ve en absoluto débil. Pero el cultivo que cada mes hacen de su esputo se resiste a dar negativo, así que en mientras esto no cambie seguirá estando enfermo y tendrá que continuar el duro tratamiento que esto conlleva. Ahora solo toma 12 pastillas al día. En su peor momento eran 18 más una dolorosa inyección en la pierna que, dice, le impedía incluso ponerse ropa interior sin rabiar. Después de ocho meses de medicación comenzó a sentirse mejor y espera recuperarse del todo en poco tiempo.
?Su ejemplo es muy importante para otros pacientes, ya que ven que este tratamiento casi inhumano tiene sentido, que puede servir para algo?, explica Busisivuw Beko, consejera de MSF que guía estos grupos y les presta información y apoyo durante el proceso. Ella misma sufrió la EXDR TB hace años y se implicó al máximo con quienes la sufrían. Parece difícil no hacerlo, puesto que quienes la superan ha vivido al menos dos años por y para erradicarla, un tiempo en el que los días son un goteo constante de pastillas, en el que la toma de una viene sucedida de sus temibles efectos secundarios. Los investigadores, por un lado, estudian la creación nuevos fármacos más efectivos y menos agresivos y, por otro, buscan combinaciones de los existentes para maximizar beneficios y minimizar daños mientras los primeros llegan. Jennifer Hughes, doctora de MSF y una de las mayores expertas en la enfermedad del mundo, pregunta en la reunión qué preferirían, un tratamiento más corto y agresivo o más largo con menos efectos secundarios. No lo hace por sadismo; con las respuestas de los pacientes trata de implantar nuevos regímenes que mejoren la vida de futuros enfermos.
Un nuevo fármaco es la gran esperanza para los pacientes, pero sus resultados no se conocerán hasta 2020 como muy pronto
Recientemente, después de más de medio siglo sin un fármaco nuevo para la tuberculosis, se ha aprobado uno, el Pretomanid, una prometedora medicina que ha dado buenos resultados in vitro y que se comienza ahora a aplicar. En Sudáfrica se dio luz verde a su prescripción a finales del año pasado, con rígidos criterios a la hora de administrarlo. Lo cierto es que de momento no se conoce su efectividad ni con qué otros fármacos puede interactuar mejor, y esto es lo que busca conocer Hughes con sus pruebas. ?Creemos que puede ser una solución, que puede reducir la ingesta de píldoras y sus efectos secundarios pero antes de 2020, cuando se hayan comprobado sus efectos sobre un buen número de pacientes, no los conoceremos?, explica. A final de este año las autoridades sudafricanas tienen previsto tratar a 3.000 personas con este medicamento, lo que comenzará a ser una buena muestra para, dentro de unos años, conocer es tan efectivo como los investigadores intuyen.
Con este fármaco disponible hay varios ensayos en curso que pretenden, precisamente, hacer el tratamiento más llevadero y efectivo. Pero solo uno está específicamente pensado para la XDR TB. Lo ha empezado hace apenas un par de meses la empresa Task Applied Sciencie, que se dedica a poner en marcha estos tests. ?Los pacientes solo tienen que tomar tres pastillas al día, no hay inyecciones y, aunque persisten algunos efectos secundarios, son mucho más leves que con el actual?, dice esperanzado su director, que sin embargo admite que es todavía una incógnita si funcionará: ?Creemos que sí. Daría un vuelco al tratamiento?.
Mientras tanto, sabiendo que hasta dentro de cinco años como muy pronto no habrá mejoras contra la tuberculosis más cruel, algunas de las soluciones que buscan quienes se dedican a combatirla es mejorar en lo posible la vida de los pacientes y procurar que sigan el tratamiento. Pese a lo poco esperanzadoras que son las cifras, al seguirlo la capacidad de contagio se atenúa o elimina, así que es una cuestión vital para no propagar la enfermedad entre las personas más cercanas. Hughes y su equipo pusieron en marcha un servicio descentralizado de atención a los enfermos en Ciudad del Cabo. El único hospital que los atiende es claramente insuficiente, así que pusieron en marcha centros en los barrios a los que los enfermos puede acudir para tratarse o incluso estar ingresados en los momentos más críticos del tratamiento, cuando ni siquiera tienen fuerzas para levantarse de la cama. ?Es muy importante que estemos cerca porque la tentación de dejar los medicamentos es muy grande", relata la doctora.
La mitad de los enfermos que atiende MSF no completa el tratamiento: un 15% fallece en el camino, al 5% no le funciona y el 30% lo abandona. No es de extrañar, antes de esta aparente tortura farmacológica, muchos de ellos acudieron al médico simplemente porque tosían un poco o habían perdido algo de peso. Y se encuentran con ese escalofríante relato de pastillas y efectos secundarios, obligados a dejar sus trabajos y aislados de sus familias durante los primeros meses para no contagiarles. Es difícil culparles por ello.

«Marcapasos cerebrales» para neutralizar los delirios esquizofrénicos

Operan con éxito, por primera vez, a una paciente implantándole dos electrodos en el cerebro que liberan estímulos eléctricos
abc La estimulación cerebral en el caso de la esquizofrenia va dirigida a dos áreas determinadas del cerebro: una denominada núcleo accumbens y el área subgenual
Hace apenas seis meses, Elena, paciente de 47 años con esquizofrenia, estaba confinada en su casa, aislada del mundo.No se relacionaba con nadie, excepto con su madre, con la que convivía tras el fallecimiento de su padre. Su día a día era una auténtica tortura. Sufría delirios y alucinaciones y estaba desconectada de la realidad. Un equipo multidisciplinar de especialistas del Hospital de Sant Pau de Barcelona ha logrado, mediante técnicas de Estimulación Cerebral Profunda (ECP), mejorar su calidad de vida y liberarla de su pesadilla.
Ahora, seis meses después de someterse al tratamiento, la mujer se relaciona sin problemas con su entorno, «e incluso ha planificado un viaje», según explicó este martes la doctora Iluminada Corripio, adjunta en Psiquiatría del citado centro barcelonés y una de las que ha tradado a Elena, que se ha convertido ya en la primera paciente del mundo que ha sido intervenida de esta enfermedad con ECP. «Se puede decir que los síntomas en general (tanto las alucinaciones como su aislamiento) han remitido en un 35%», precisó Corripio.
Este tipo de técnicas, que consisten en implantar electrodos en determinadas áreas del cerebro para corregir, mediante leves descargas eléctricas, las disfunciones detectadas, ya se han mostrado efectivas para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y los cuadros de depresión.

Llega la 'menstruacción'

Sea por presencia, sea por ausencia, la menstruación forma parte de la vida femenina como una segunda piel. No sucede de vez en cuando -salvo problemas médicos-, sino que es una co
Sea por presencia, sea por ausencia, la menstruación forma parte de la vida femenina como una segunda piel. No sucede de vez en cuando -salvo problemas médicos-, sino que es una constante con una periodicidad -a veces matemática, otras no- que imprime, en cada mujer, la posibilidad de la concepción y de la continuidad humana. Lo dice un 'superhéroe' que viste de rojo: "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad".
En el caso de la herida cíclica de la mujer, la tarea comienza "a los 12,5 años, tras una serie de procesos que estimulan una glándula del hipotálamo que activa la hipófisis que, a su vez, produce las sustancias que actúan sobre los ovarios y las glándulas suprarrenales", explica Inés Hidalgo, presidenta de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia. "Estos órganos comienzan a producir hormonas, que son las responsables de la salida del vello en las axilas y el pubis y del desarrollo de las mamas; al final de esta etapa de cambios, tiene lugar la menarquia [primera menstruación] y se activa el mecanismo que permite a las mujeres ser madres".
"La menstruación, en condiciones normales, es un signo de salud, de buen funcionamiento del esquema anatómico y sexual", señala en conversación con EL MUNDO Modesto Rey, ginecólogo del Hospital Universitario de Burgos y responsable de relaciones institucionales de la Sociedad Española de Contracepción. Tanto es así que, en situaciones en las que la mujer padece un importante trastorno de salud, la regla les desaparece: los trastornos alimenticios son uno de los ejemplos más conocidos. Cuando una mujer padece anorexia o bulimia, no tiene la menstruación porque el cuerpo no puede permitirse semejante sobre esfuerzo: "El organismo gasta en función de lo que tiene, y si una mujer no se está nutriendo adecuadamente, el cuerpo decidirá prescindir de algo que consume mucha energía, como es poner en marcha todo el mecanismo que te prepara para un embarazo", explica Rey.
Explicar hoy la menstruación exige, sin embargo, no quedarse en su narración médica y añadir una letra c a la palabra y decir menstruacción porque, según datos de Wash United, la organización berlinesa que está detrás del Día de la Higiene Menstrual (28 de mayo), "en India, un 66% de las chicas no puede acceder a un baño y, en Burkina Faso, un 83% de las niñas no tiene donde cambiarse el tampón o la compresa en el colegio, al igual que el 77% de las jóvenes en Níger"; unos datos que fomentan "el absentismo escolar" porque "la ausencia de higiene menstrual aumenta el estigma y la falta de información provoca estrés, vergüenza y exclusión social".
En palabras de Murat Sahin, consejero de Unicef para el programa Wash in Schools (Lavarse en el colegio), "las estudiantes que menstrúan, y sus profesoras, tienen necesidades únicas en lo que respecta al agua, el saneamiento y la higiene". "Sabemos que los tabúes sobre la menstruación se identifican en las escuelas mundialmente. Ahora trabajamos en el desarrollo de herramientas en 14 países, Afganistán, Bolivia, Burkina Faso, Eritrea, Ghana, India, Indonesia, Kyrgystan, Mongolia, Nepal, Níger, Nigeria, Pakistán y Zambia, pero la gestión de la salud menstrual (Menstrual Health Management o MHM) no se limita a estos país ni a ninguna región", advierte.
Dhirendra Pratap Singh, que trabaja con 6.000 chicas de 25 escuelas en el distrito indio de Balrampur -uno de los más desfavorecidos del país-, con el apoyo de Unicef, sostiene que "uno no puede acercarse al MHM sin abordar los tabúes culturales, los mitos y los conceptos erróneos que desafían la propia gestión de la menstruación". "Tampoco se puede ser claramente despectivo respecto a algunas creencias cuando se está trabajando con estas comunidades, por eso es imprescindible comprender las distintas escuelas de pensamiento que proporcionan explicaciones posibles para la evolución de estas creencias, y luego, razonar con el interlocutor e impulsar el debate sobre la perpetuación de tales creencias, que bajo el pretexto de la tradición, perduran en el tiempo", añade.
MHM son unas siglas fundamentales para la Sociedad para la Investigación del Ciclo Menstrual, una organización que comenzó a trabajar en pro de la visibilidad de la menstruación hace 40 años y que, cuando comenzó este mes de junio, estaba celebrando su vigésimo primer congreso en la Universidad de Suffolk (Boston), donde "más de 200 investigadores, artistas y activistas, desde 27 países y seis continentes" insistieron en "que el tabú menstrual deje de silenciar el diálogo productivo".
Lo apunta Chris Bole, profesora asociada de Estudios Femeninos y de Género de la Universidad de Massachusetts, en Boston (Estados Unidos), y presidenta de la Sociedad para la Investigación del Ciclo Menstrual. "Cuando se establece la conexión menstrual con la pobreza, la educación, la equidad de género, la salud, la justicia reproductiva, los derechos humanos y el desarrollo, la gente está más dispuesta a escuchar", reconoce.
En su última edición, el congreso que Bole representa prestó atención a los adelantos en visibilidad menstrual que consiguen tanto la poesía como el arte. Una de sus ponentes estrella fue la estadounidense Jen Lewis, que se define como artista conceptual y diseñadora menstrual y a quien pertenecen la obra bajo este párrafo. Responsable de la web Beauty in Blood (Belleza en Sangre), Lewis "se rebela contra las normas culturales en torno a la menstruación".
Arte menstrual de la artista Jen Lewis
"Como mujeres, podemos dejar de sufrir en silencio y hablar en voz alta sobre nuestros ciclos menstruales, podemos dejar de ocultar nuestros productos menstruales y llevarlos con confianza al baño, podemos criticar los aspectos negativos de los productos desechables, como los tampones, que contienen químicos dañinos, podemos romper el discurso histórico y social negativo a través de las artes visuales", propone.
'The Period Piece' es la serie de obras de la artista, radicada en Hawái, Lani Beloso, para quien su elaboración fue "un viaje personal catártico". "Se me había dicho siempre, mientras crecía, que no debía hablar de la menstruación, pero me molestaba la idea de guardar silencio cuando se trata de un proceso natural. ¿Por qué no puedo hablar del dolor ? Cuando la gente ve mi arte lo ve a menudo influida por percepciones previas y por verlo de repente sobre la mesa; se ve en sus caras que se enfrentan a sus propias reacciones viscerales".
Otra opción artística es la que promueve la persona que está detrás de The Hidden Blood (sangre escondida), que se llama Alex y ha puesto en marcha un cómic colaborativo centrado en la menstruación: "Las cosas positivas asociadas a la menstruación a menudo se ignoran, muchas mujeres tienen un mayor impulso sexual mientras están premenstruales, y menstruar conduce a un mejor sexo, y los orgamos alivian los dolores menstruales", incide.
Un activismo distinto, pero hermanado al de Lewis y Beloso, es el que ejerce Lola Pérez, conocida en redes sociales como Doctora Glas, la joven de la imagen de abajo. Un día del año pasado recordó la frase de la feminista Germaine Greer: "Si no has probado tu sangre menstrual, aún te queda un largo camino por recorrer, cariño".
Sesión de fotos de la feminista Lola Pérez
MARÍA HACHE
Se le ocurrió hacerse un selfie -y compartirlo- mordiendo un tampón, "pero no un tampón cualquiera, sino un tampón con mi sangre menstrual, se trataba de que la gente se preguntara: ¿Por qué prueba su sangre menstrual? ¿Por qué no la he probado yo? ¿Por qué he probado la sangre de una herida y, en cambio, no lo he hecho con mi sangre menstrual? No quise romantizar la menstruación sino incomodar, ¿qué sentido tiene visibilizar sin cuestionarse a una misma y al resto?». Como respuesta, obtuvo un cúmulo de reflexiones y también algunas amenazas.
"Fue curioso, me recriminaban que hiciera eso en un lugar público y no en uno privado, y lo acompañaban de insultos: das asco, puta, zorra, guarra, feminazi", recuerda esta feminista pro sex para quien "no hace falta irse a India para toparnos con tabúes" respecto a la menstruación. "Mantenemos falsas creencias asociadas, que es malo masturbarse o tener relaciones sexuales, que si haces mayonesa ésta no saldrá bien -se cortará- o que hace mal ducharse cuando menstrúas", enumera.
La menstruación es sangre pero no la misma sangre que brota de cualquier corte. Según Jackie Calleja, ginecólogo del Hospital Universitario Quirón de Madrid, «es la mucosa endometrial, compuesta por células y glándulas, lo que expulsan las mujeres cuando tienen la regla, la capa más interna del útero».
Este desprendimiento uterino puede provocar dolor. «Supone la descamación del endometrio [membrana mucosa que recubre la cavidad del útero] en forma de hemorragia. Para que esto ocurra, se producen pequeñas contracciones en el útero, mediadas por unas sustancias denominadas prostaglandinas. El dolor que nota la mujer es el de esas contracciones», amplía Calleja. Son las mismas contracciones que se producen durante el parto, sólo que aquí no se expulsa un bebé, sólo sangre y mucosas.
Es la sangre en sí, de hecho, la razón de que «los hombres pongan cara de asco cuando la menstruación es de alguna manera visible», aunque sólo sea de palabra. Esta idea la sostiene David Linton, profesor de Comunicación y Arte en el Marymount Manhattan College en Nueva York, donde enseña el curso La construcción social de la menstruación, y que estuvo también presente en el congreso de la Sociedad para la Investigación del Ciclo Menstrual.
«Todo proviene del significado de la sangre, que, para el hombre, desde las cavernas, su pérdida es siempre terrible, pues supone un signo de muerte inminente. Para los hombres, sangrar está relacionado con no tener un cuerpo sano, cuando para las mujeres es justo lo contrario; las mujeres sanas menstrúan regularmente, los hombres no. El rechazo torna en miedo cuando aparece la envidia y se dan cuenta de que se trata de una cualidad mágica y sólo femenina», reflexiona Linton.
Son ese miedo, ese rechazo y ese silencio sobre los que también habla Erika Irusta, autora del proyecto web El Camino Rubí, donde se leen alegatos como «tienes razón, no estás loca, eres cíclica». Escritura y pensamiento puestos al servicio de la visibilidad menstrual. «Creemos que la menstruación está superada pero esa necesidad evidencia la realidad simbólica, el tabú. Nadie habla de superar el proceso digestivo, ¿verdad? No sólo los hombres manifiestan su rechazo, también más mujeres de las que nos gustaría reconocer», dice.
Apunta Maje Girona, presidenta de la Federación de Mujeres Jóvenes, que «la menstruación es un concepto ligado al malestar». Ultima una tesis doctoral sobre los malestares de la mujer (menstruación, menopausia y problemas alimentarios), enfermera y antropóloga, está a punto de culminarla en la Universidad de Berkeley, en California.
«El tabú de la menstruación es una violencia, porque no te permite expresar cómo te sientes. Tenemos derecho a cuidarnos porque estamos en un momento especial. Si cuando menstrúas no tienes estrés laboral, te medicas menos; hay que cambiar el punto de vista social y cuidar nuestro cuerpo de forma más sana, sin recurrir al ibuprofeno; así sólo se tapa, no se sana. Hasta en China tienen una especie de baja laboral cuando las mujeres menstrúan», advierte.
Hasta hace 10 años, en los grandes almacenes más conocidos de España se «permitía faltar un día si se aludía estar indispuesta», cuentan sus empleadas, hasta que se retiró la posibilidad «porque se abusaba de ella». Existen sin embargo mujeres que estructuran su ciclo menstrual de forma que, el primer día, puedan estar recogidas. Es el caso de Lola Padilla, que entiende «la menstruación como un acto de encuentro con un nuevo mes» y prefiere «pasar un día en soledad porque, así, se une a su cuerpo en la limpieza». «Es mi puesta a cero, para mí no ir a trabajar en el primer día de regla es una forma de empoderamiento», reta.
Para el profesor Arpan Yagnik, que investiga sobre la menstruación hace seis años -en la actualidad en la Universidad de Pennsylvania- porque «le interesa su conexión con la salud, la educación y las opciones profesionales de las mujeres así como su figura frente al desarrollo profesional, el empoderamiento y la igualdad», los mitos sobre la menstruación son muchos: "Las mujeres se vuelven histéricas, actuán como locas, son improductivas...". Y se manifiesta: «Estos clichés se deben, principalmente, a la falta de comprensión y conocimiento exacto sobre la menstruación, y también se deben al tabú que rodea la menstruación, o a su estigmatización. Quizá tuvieron algún sentido en tiempos pretéritos pero, desde luego, no ahora; son anacrónicos».
También cree que la «menstruación se ha usado como excusa para negar derechos sociales y económicos a las mujeres» y que, en relación al desarrollo laboral, debería verse, únicamente, «como otro fenómeno físico, como la respiración o la digestión porque, pese a su naturaleza, a menudo las mujeres sufren penalizaciones por menstruar, cuando la menstruación no tiene por qué afectar las relaciones laborales, las responsabilidades, las promociones, los incentivos y las oportunidades en general».
Otro asunto es el de las menstruaciones artificiales, esto es, el periodo que tienen las mujeres que toman anticonceptivos hormonales, que bloquean las hormonas que estimulan la ovulación y cuyo periodo, sin embargo, viene rigurosamente cada 28 días. Es en la semana de descanso del anticonceptivo cuando «hay un descenso repentino de las hormonas y, al bajar las hormonas, viene la regla», apunta Modesto Rey, ginecólogo del Hospital Universitario de Burgos. Pero son irreales. Explica Enriqueta Barranco, profesora de Ginecología de la Universidad de Granada, que «al principio de la píldora anticonceptiva, ésa se rechazaba si no tenían la regla», por lo que los investigadores «se estuvieron rompiendo la cabeza hasta encontrar una forma de que las mujeres sangraran todos los meses».
Rey cree que la decisión de provocar una regla artificial se tomó «para evitar críticas sobre que los científicos estaban eliminando la menstruación de las mujeres». No obstante, según explican los expertos, tales críticas no habrían sido justas, porque, dado que la mujer no está ovulando, no necesita tener la regla: «Puedes pasarte años sin sangrar y eso no es ni bueno ni malo», sostiene Barranco. Pasadas ya varias décadas desde que la anticoncepción hormonal llegó a nuestras vidas, «la cultura de la amenorrea [ausencia de menstruación] irá creciendo, porque las mujeres van a ver que no hay ninguna complicación porque no haya una regla, ya que no hay endometrio que descamar», opina Rey. .
La anticoncepción hormonal es usada recurrentemente para regular la periodicidad en los ciclos de las mujeres. Sin embargo, Barranco se muestra contraria a esta práctica: «basándonos en que teníamos que tener ciclos cada 28 días, las mujeres hemos sido sometidas a una medicalización excesiva», dice esta ginecóloga, quien defiende que hay diferentes mujeres, y por tanto, diferentes reglas. «Si no sangras cada 28 días, pues sangras cada 40, y ése es su ciclo», sostiene.
«Menstruar con dignidad», exclama el investigador Calum Wilson-Smith, presente en las últimas jornadas de la Sociedad para la Investigación del Ciclo Menstrual, al igual que Emily Wilson-Smith, también investigadora, que presentó allí su investigación -a punto de publicarse- La gestión de la higiene menstrual y el sistema de de derechos humanos internacional, un ciclo vicioso de silencio. Según este informe, que las mujeres no puedan hablar de su herida "afecta a su vida sin importar el país".
«Cada persona que menstrúa tiene derecho a tener todo el conocimiento y todo el material que le asegure que va a menstruar con dignidad. La menstruación necesita ser considerada como un derecho debido al al impacto que tiene en la salud, la educación, el empleo y la no discriminación por función de género», reclaman.

Un inyección para perder peso

Después de varias y sonadas decepciones, los fármacos antiobesidad vuelven a vislumbrarse como una ayuda efectiva para los pacientes con exceso de peso. Entre los distintos candida
Después de varias y sonadas decepciones, los fármacos antiobesidad vuelven a vislumbrarse como una ayuda efectiva para los pacientes con exceso de peso. Entre los distintos candidatos que se postulan para formar un renovado arsenal terapéutico contra la enfermedad, destaca liraglutida, que recientemente ha recibido el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento y esta semana protagoniza un artículo en la revista The New England Journal of Medicine.
El trabajo demuestra que el medicamento es muy útil para contribuir a la pérdida de peso en adultos. Mejora el estado metabólico del paciente y, con los datos disponibles, no se asocia a efectos secundarios graves, una de las principales preocupaciones de los especialistas que, en los últimos años, han asistido a la retirada de promesas antiobesidad como rimonabant o sibutramina, suspendidos cuando se demostró que sus riesgos eran superiores a sus beneficios.
En realidad, liraglutida es un viejo conocido de los endocrinólogos, ya que se emplea desde hace años en el tratamiento de la diabetes tipo 2, si bien no suele ser una terapia de primera línea. El fármaco, desarrollado por Novo-Nordisk, actúa sobre la regulación del apetito, reduciendo las ganas de comer.
"Es un análogo humano del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) que estimula la secreción de insulina y se puede decir que provoca un efecto saciante fisiológico", explica Javier Salvador, director del departamento de Endocrinología de la Clínica Universidad de Navarra. "Su efecto ralentiza el vaciamiento gástrico, lo que contribuye a reducir las ganas de ingerir nuevos alimentos", continúa.
Este mecanismo de acción, aclara, no tiene nada que ver con los de los citados sibutramina y rimonabant, que de distintas formas, actuaban sobre procesos de neurotransmisión, por lo que no cree que se asocie a los problemas que provocaron la retirada de estos fármacos. Rimonabant salió del mercado en 2008 debido a sus riesgos psiquiátricos asociados, y sibutramina hizo lo propio después de que se constatara un aumento de trastornos cardiovasculares entre los pacientes que lo consumían.
Coincide con su punto de vista Gabriel Olveira, especialista en Endocrinología del Hospital Regional Universitario de Málaga y miembro del comité gestor de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien aclara que la mayoría de los efectos secundarios que se han relacionado con el uso de liraglutida "tienen que ver con el aparato digestivo, principalmente náuseas y vómitos".
Con todo, la Agencia Europea del Medicamento ya ha adelantado que monitorizará especialmente la aparición de casos de pancreatitis, un problema que se ha asociado en ocasiones anteriores al uso de productos con similar mecanismo de acción.
"Estamos francamente esperanzados con las posibilidades de este fármaco", señala Salvador, que confía en que con el visto bueno de la EMA, el medicamento no tarde demasiado en estar disponible para los pacientes con obesidad, aunque no sabe si contará con la financiación de la seguridad social.
El producto se unirá a orlistat, el único medicamento aprobado actualmente para el tratamiento de la obesidad, que está disponible con y sin receta en las farmacias y que actúa bloqueando la absorción de un porcentaje de las grasas.
"Aunque ningún estudio los ha comparado directamente, hay varias evidencias de que los resultados que se consiguen con liraglutida son superiores a los alcanzados con orlistat", señala Salvador.
Según las indicaciones de la EMA, el fármaco está dirigido a personas con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 kg/m2, así como en aquellos con un IMC superior a 27 kg/m2, que además presenten algún factor de riesgo adicional, como la hipertensión o unos niveles de colesterol elevados. En cualquier caso, el medicamento siempre deberá indicarse junto a una dieta baja en calorías y un plan de ejercicio.
Este perfil de pacientes fue el que seleccionó, en distintos países del mundo, el equipo dirigido por Xavier Pi-Sunyer, de la Universidad de Columbia (EEUU), que comparó los resultados de un tratamiento de liraglutida durante 56 semanas con los de un placebo.
A un total de 2.487 individuos se le sindicó una dosis diaria de 3 mg del fármaco de Novo-Nordisk (inyectable por vía subcutánea), mientras que otras 1.244 personas con problemas importantes de peso recibieron de forma similar una sustancia inocua. Ninguno de ellos padecía diabetes al inicio del estudio.
Tras algo más de un año de seguimiento, los investigadores comprobaron que las personas que se habían sometido al tratamiento farmacológico habían perdido una media de 8 kilos, mientras que el otro grupo había adelgazado una media de 3. Es más, observaron que el 63% de los que recibieron liraglutida consiguió perder al menos el 5% de su peso corporal, comparado con el 27% que lo hizo tras recibir un placebo.
Por otro lado, los científicos también vieron que la terapia farmacológica se asociaba con una mayor reducción en factores de riesgo cardiometabólico, como la circunferencia abdominal, la presión arterial o una serie de marcadores inflamatorios, y con un mejor control de la glucemia independientemente de si los individuos analizados padecían o no una pre-diabetes anteriormente.
"Lo que hemos visto es que liraglutida podría ser una esperanza real para muchos pacientes con obesidad y ayudar a los que tienen dificultad en rebajar su peso o mantener las pérdidas en el tiempo", aclara Pi-Sunyer a través del correo electrónico.
Según explica, los efectos secundarios más comunes que detectó su trabajo fueron los gastrointestinales, si bien se detectaron 11 casos de pancreatitis y 10 cánceres de mama en los tratados con liraglutida (frente a 3 casos en el grupo de control), lo que los investigadores están estudiando con detenimiento.
"Ya hay resultados de estudios a dos años que se publicaran muy pronto y que no han a encontrado nada alarmante. Se va a continuar a con el seguimiento a los pacientes para ver si hay alguna señal sobre cáncer de mama, pero por ahora parece que el diagnóstico del tumor ha sido más frecuente en estos pacientes precisamente porque, con la pérdida de peso, la detección ha sido más sencilla", añade el investigador de Columbia.
Un editorial que acompaña al trabajo en la revista médica alaba los resultados de su investigación -en la que ha participado la compañía farmacéutica responsable de su producción-, si bien también subraya que el mecanismo de aplicación del fármaco -inyecciones- "no es trivial", así como tampoco lo es su coste. Una presentación de dos plumas con una dosis menor del fármaco (para el tratamiento de la diabetes se indica un máximo de 1,8 mg) cuesta unos 138 euros.
Para Gabriel Olveira, aunque liraglutida es "uno de los fármacos que mayor eficacia en el tratamiento de la obesidad han demostrado" y "es una buena noticia" disponer de una nueva alternativa terapéutica para los pacientes con exceso de peso, "no hay que olvidar que los medicamentos no son la solución del problema".
"Dada la prevalencia en la población, que es superior al 25%, no podemos pensar en tratar a un número tan grande de personas con fármacos. La clave está en cambiar nuestros hábitos de vida, en hacer ciudades más saludables y construir modelos que realmente ayuden a combatir la obesidad", concluye.

lunes, 29 de junio de 2015

Las redes, protagonistas de muchas relaciones

La revolución digital es un hecho que en España, empezó a tomar forma hace ya algo más de 20 años. Sin embargo, la tecnología no sólo es cosa de jóvenes. En pleno 2015, el 73% de l
La revolución digital es un hecho que en España, empezó a tomar forma hace ya algo más de 20 años. Sin embargo, la tecnología no sólo es cosa de jóvenes. En pleno 2015, el 73% de los españoles mayores de 18 años, dispone de un smartphone (teléfonos inteligentes) y el 44% de los mayores de 65 años ya tiene un teléfono con acceso a internet. Además, el 44% de los adultos maneja a diario las redes sociales. Algo está cambiando.
Estos datos son extraídos del estudio Relaciones Intergeneracionales en la sociedad española y Balance Vital realizado por la Fundación Pfizer, cuyos resultados se presentaron la semana pasada en Madrid por Maite Hernández, jefa de la Fundación. Para realizar el estudio, se han hecho 1.654 entrevistas a personas de todas las comunidades autónomas mayores de 18 años, empleando una media de 18 minutos en cada una de ellas.
El objetivo no es otro que abordar cómo interactúan entre sí las personas de diferentes edades, conocer el balance vital que realizan los distintos grupos de población y por último, vislumbrar qué cambios se están experimentando como sociedad a través de los valores y actitudes personales. De este modo, el documento gira en tres grandes áreas: comunicación, relaciones laborales y afectivas y valores y balance vital.
Según las conclusiones del estudio, el 44% de la población utiliza diariamente las redes sociales y un 27% no las usa nunca. El motivo principal de su uso es para comunicarse con familias y amigos (51%). De hecho, un tercio de la población está ya más en contacto con sus amigos por redes sociales que en persona y/o contacto directo con ellas. Los otros motivos del uso de Internet son para buscar información (29%) y para leer noticias de actualidad (27%).
Pese a estos resultados, un 77% de la población cree que todavía sigue existiendo una brecha generacional importante entre jóvenes y mayores con respecto al uso de Internet y redes sociales.
Internet toma un valor fundamental en nuestros días, quizá más del que esperábamos. Según el estudio, nueve de cada 10 españoles creen que Internet y las redes sociales son fundamentales, cambian hábitos cotidianos y son claves para estudiar y formarse. Es más, cuatro de cada 10 creen que se sentirían excluidos si no estuviesen tecnológicamente al día.
Pero fundamentalmente, los ciudadanos creen que las redes sociales están cambiando también el curso de la política: ocho de cada 10 personas considera que las redes sociales están cambiando las forma de participación pública. Alguien que sabe muy bien de ello es José Antonio Rodríguez Salas, alcalde de la localidad granadina de Jun. O lo que es lo mismo, alcalde del municipio pionero como Administración 2.0 a nivel mundial. "Hay que poner la tecnología al servicio de los ciudadanos, y no al revés", ha afirmado. De hecho, en las pasadas elecciones, las cuales ganó por mayoría, en su campaña electoral, no usó ni un cartel, pero sí "muchísimos tuits".
"Si los jóvenes continúan con el ritmo de cambios laborales actuales, triplicarán el número de trabajos que han realizado sus abuelos al llegar a los 65 años", afirma el estudio. El 73% de los trabajadores en activo se dedica a algo vocacional pero, sin embargo, el 74/ de los desempleados trabajaría en lo que le ofrecieran aunque no fuera vocacional. En este mismo sentido, dos de cada tres desempleados prefiere un trabajo estable y cerca de casa antes que un trabajo vocacional.
Por otro lado, uno de cada 10 españoles en edad de trabajar piensa seguir buscando su trabajo ideal, pero el 65% de las personas entre 45 y 64 años con hijos y/o nietos, ya no piensa en buscarlo.
Y en cuanto a las creencias en el ámbito laboral, uno de cada tres trabajadores considera que hay discriminación de sexo en puestos de trabajo de responsabilidad, y el 40% opina que la maternidad afecta al progreso laboral femenino.
En las relaciones familiares, los españoles con hijos y/o nietos están altamente satisfechos con la comunicación que mantienen con ellos, y casi la totalidad de los jóvenes (97%) están también contentos con la comunicación que mantienen con padres y abuelos.
"Una de las cosas buenas que ha traído la crisis, ha sido el reforzamiento de la familia", ha señalado Pedro Núñez Morgades, Patrono de la Fundación Pfizer. Sin embargo, los modelos de familia están cambiando en España, por ejemplo, los padres de un tercio de los niños que nacen no están casados. "Los modelos cambian pero no las leyes, seguimos con leyes que se centran en un modelo de familia que son del s.XIX", ha añadido por su parte María Ángeles Durán, catedrática en Sociología y facultativa en el CSIC.
Por su parte, y con respecto a los hábitos de los ciudadanos con su entorno, un 61% de los jóvenes sale de forma frecuente con los amigos, frente al 36% de los mayores de 65 años. Pero el 56% de los mayores se reúne regularmente con la familia, mientras que sólo el 36% de los jóvenes lo hace. Por último, el 70% de los jóvenes contactó de modo más frecuente a través de las redes sociales frente al 22% de los mayores. El 40% de los más mayores prefiere el teléfono y en el caso de los jóvenes, sólo el 24%.
Es una creencia de muchos jóvenes. No sólo está en la calle sino también en los resultados de este estudio: cuatro de cada 10 jóvenes de entre 18 y 30 años, piensa que no llegarán a alcanzar el mismo nivel que sus padres, teniendo más oportunidades que ellos.
Los jóvenes sí reconocen el papel de los más mayores en la historia. Por ejemplo, el 82% considera que sus mayores les han sabido transmitir unos valores sólidos. De igual forma, el 81% considera que los mayores son más capaces de soportar las adversidades y el 99% reconoce que se han tenido que esforzar mucho o bastante para poder sacar adelante a sus familias.
Y ahora, ¿qué valores se percibe de la juventud? Dentro de su propio grupo, el 55% de los jóvenes considera que la juventud actual tiene valores muy positivos, el 22% considera que tiene valores negativos y el 13% que tiene valores afectivos. Por su parte, el 61% mayores cree que la juventud tiene valores positivos, el 10% valores negativos y el 14% valores sociales. Los mayores por tanto, tienen un mejor concepto de la juventud que los propios jóvenes. Además, el 70% de los padres y abuelos considera que tiene mucho que aprender de ellos, de las nuevas generaciones. Sobre todo, en lo que respecta a uso de nuevas tecnologías (41%), emprender y actualizarse (25%) y disfrutar y ser más abierto (14%).
Del mismo modo, el 80% de las personas con hijos y/o nietos cree que todavía les queda mucho por hacer: disfrutar de la vida (45%), atender a la familia (30%) y tener éxito profesional (24%).
En términos generales, el 88% de los españoles está satisfecho con su vida. Los jóvenes tienen un grado de insatisfacción superior a los mayores y los hombres que las mujeres. Sin embargo, el 61% de los españoles asocia un futuro próspero con una seguridad laboral y económica, y si pudieran cambiar algo del pasado, la mayoría reconocen que lo modificaría en la parte de formación y estudios (estudiarían más o no hubieran abandonado su formación académica).